martes, abril 22, 2008

Día Mundial de la Tierra

¿Qué es el Día de la Tierra?

El Día de la Tierra, 22 de abril, es una celebración anual del medio ambiente que compartimos y el momento de evaluar la labor aún necesaria para proteger los dones naturales de nuestro planeta. El Día de la Tierra no es una fiesta nacional. Si bien no existe una organización central, muchas organizaciones no gubernamentales trabajan para registrar las miles de actividades locales en escuelas y parques que marcan el día. El Día de la Tierra afirma que la conscienciación hacia el medio ambiente es parte de la consciencia nacional y que la idea de proteger nuestro entorno, otrora el dominio de unos cuantos conservacionistas, se ha movido desde un extremo hasta la corriente central del pensamiento estadounidense.

Esto, claro está, no siempre fue así. En el Siglo XIX los estadounidenses bendecidos con una tierra vasta y rica en recursos naturales, vivían en la creencia que los campos frescos siempre estarían en el horizonte; cuando se agotara el suelo, o los bosques o el carbón en un lugar determinado podrían mudarse a otro lugar. A medida que la industria floreció a principios del Siglo XX, la gente aceptó sin cuestionar que los cielos se obscurecieran por las emisiones de las chimeneas y los ríos se llenaron de desechos industriales. A mediados de los años treinta, y una vez más en los cincuenta, el Río Cuyohoga de Ohio, que nace en el corazón industrial de los Estados Unidos, se encendió por los desechos químicos de las fábricas construidas a lo largo de sus márgenes. Poca gente siquiera lo notó. No hubo protesta pública.

Durante los años sesenta, la actitud pública empezó a cambiar. En 1962, una bióloga marina llamada Rachel Carzon publicó "Primavera Silente", título que se refería a un futuro sin aves y describía en un lenguaje llano los devastadores efectos a largo plazo de los pesticidas altamente tóxicos y otros agentes químicos empleados comúnmente en la agricultura, la industria y el día a día por millones de estadounidenses. El libro sorpresivamente se ubicó entre los más vendidos. En 1968, los astronautas del Apollo, a su regreso del vuelo pionero orbitando de la luna, fotografiaron por vez primera el planeta Tierra en su totalidad. Esta imagen de la Tierra: pequeña, frágil, hermosa y única, rápidamente quedó impresa en la psique de millones. En 1969, el flujo Industrial en el Río Cuyohoga nuevamente provocó un incendio. Esta vez, la reacción del público fue inmediata e intensa. Los habitantes de Cleveland, Ohio, donde tuvo lugar el incendio, se convirtieron en el hazmereír, y la canción satírica "Burn On, Big River, Burn On" (Quémate, gran río, quémate) se escuchó en las radios de todo el país. Ese mismo año, el Congreso de los Estados Unidos promulgó la Ley Nacional de Política Ambiental (NEPA), declarando una política nacional que alentaría la armonía productiva y deleitable entre el hombre y su entorno.

Paralelamente con esta lenta conscientización ambiental, hubo una oposición cada vez mayor a la participación de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Las manifestaciones públicas contra la guerra, particularmente las realizadas en las universidades, impulsaron las ideas de que las acciones individuales harían la diferencia, y que los desafíos organizados al status quo que podían cambiar de hecho la política y la conducta pública.

Gaylord Nelson, entonces Senador por Wisconsin y por mucho tiempo conservacionista , fue una de las personas que entendió que los métodos desarrollados para la protesta contra la guerra bien podían ser eficaces en otras esferas. "En aquel momento", escribió Nelson, "había gran descontento en las universidades a causa de la guerra en Vietnam. Se realizaron protestas denominadas clases anti guerra a lo largo de los centros educativos de toda la nación. En un vuelo desde Santa Barbara a la Universidad de California en Berkeley, leí un artículo sobre tales clases, y de pronto se me ocurrió: ¿Porqué no dar una clase nacional sobre el medio ambiente? he aquí el origen del Día de la Tierra"

Asido a esta idea, Nelson regresó a Washington en agosto de 1969 y empezó a promover el Día de la Tierra entre gobernadores, alcaldes de las principales ciudades, editores de periódicos universitarios y, lo que es más importante, en la Revista Académica, que circula en las escuelas primarias y secundarias de todo el país. En septiembre, Nelson anunció formalmente que habría una clase nacional sobre el medio ambiente en la primavera de 1970. Posteriormente narró lo que sucedió a continuación:
"Los servicios por cable difundieron el artículo por todo el país. La respuesta fue increíble. Actuó como los funcionarios que reprimen el crimen organizado. Telegramas, cartas y llamadas telefónicas llovieron de todo el país.

Con la ayuda del personal del Senado, llevé a cabo actividades relativas al Día de la Tierra fuera de mi oficina. Para diciembre, el movimiento se había expandido tan rápidamente que se hizo necesario abrir una oficina en Washington para servir de centro nacional de distribución de información y atender las preguntas y actividades concernientes al Día de la Tierra. A ese punto, contraté a Denis Hayes y otras personas para coordinar el esfuerzo.

El Día de la Tierra alcanzó lo que yo ansiaba. El objetivo consistió en demostrar una inquietud tan grande por el ambiente a nivel nacional, que sacudiera la arena política. Fue una jugada riesgosa, pero funcionó. Unos veinte millones de personas participaron en manifestaciones pacíficas en todo el país. Diez mil escolares y liceístas, dos mil colegios universitarios y un mil comunidades tomaron parte.

Realmente fue una asombrosa explosión popular. La gente se preocupaba y el Día de la Tierra se convirtió en la primera oportunidad que jamás habían tenido para unirse en una manifestación nacional que enviara un gran mensaje a los políticos: el mensaje de que despertaran e hicieran algo.

Funcionó por la respuesta espontánea y entusiasta a nivel popular. Nada igual había ocurrido antes. Si bien nuestra organización en los centros educativos fue bastante buena, las miles de actividades en nuestras escuelas y comunidades se generaron a nivel local. No contábamos ni con el tiempo, ni con los recursos para organizar a los diez mil escolares y liceístas y al millar de comunidades que participaron. Simplemente se organizaron ellos mismos. Eso es lo notable del Día de la Tierra."

Una legislación federal revolucionaria sucedió al éxito del primer Día de la Tierra. En 1970 se creó la Agencia de Protección Ambiental, seguida por la Ley del Aire Limpio, la Ley de Aguas Limpias de 1972 y la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1973. Entre las disposiciones más ambiciosas de estas leyes se encuentra el requerimiento de que los automóviles utilicen gasolina sin plomo, se adhieran a un mínimo de kilómetros por galón de gasolina y se equipen con catalizadores que reduzcan la cantidad de vapores tóxicos emitidos por los tubos de escape de los vehículos.

El Día de la Tierra pareció desaparecer. Aun cuando continuaron las celebraciones anuales, no lograron equiparar el tamaño y entusiasmo del primer año. El Día de la Tierra se había convertido en una reliquia de las protestas de principios de los años setenta.

Sin embargo, el destello de consciencia generado por el primer Día de la Tierra siguió creciendo. Las organizaciones populares, ahora denominadas organizaciones no gubernamentales u ONG, aumentaron en tamaño y poder. Grupos como Greenpeace, formado en Canadá en 1971, adaptó los principios de la desobediencia civil no violenta para crear consciencia pública en torno a la menguante población de ballenas y los riesgos de la energía nuclear. Nature Conservancy, creada en 1951, se rededicó a principios de los setenta a la preservación de la diversidad natural y comenzó a comprar tierra sin desarrollar para la preservación de la naturaleza.

Instituciones venerables como Sierra Club y la Sociedad Nacional Audubon entablaron procesos enérgicos contra compañías de explotación forestal a fin de desacelerar la destrucción de bosques de muchos años. Las organizaciones no gubernamentales, financiadas mediante aportes del público y conformadas por abogados y educadores, así como científicos y naturalistas, se volvieron vigilantes enérgicos del medio ambiente, al tiempo que educaban al público y enjuiciaban a compañías y gobiernos para obligarlos a cumplir con la legislación que regula todo: desde las emisiones de las chimeneas y la calidad del agua, hasta los hábitats naturales de las especies en peligro de extinción.

En sus casas, los estadounidenses, a menudo instados por sus hijos, comenzaron a separar la basura doméstica para el reciclaje. A finales de los años ochenta, se establecieron programas de reciclaje en muchas comunidades. A mediados de los noventa, estos programas municipales ya rendían retribuciones: la cantidad de basura que se vaciaba, en los rellenos iba en notable descenso, y más de 20% de la basura municipal de los Estados Unidos se convertía en productos de utilidad.

Las corporaciones, bastante conscientes de los deseos del consumidor y del marco de referencia de las ganancias, comenzaron a promoverse como acordes al medio ambiente, al utilizar orgullosamente material reciclado en sus empaques y difundir comerciales por la televisión que hablaban de sus logros en la protección de la Tierra. Más importante fue la adopción por muchas empresas de manifiestas prácticas comerciales que aumentaban la eficiencia v disminuían la cantidad de desecho industrial. Estimulado por los consumidores y las ONG, forzado por la ley a cumplir con las normas en cuanto a calidad de aire y agua, y finalmente al percatarse de que los nuevos métodos podrían de hecho ser rentables, el sector privado aceptó su rol en la gerencia ambiental.

En 1990, el Día de la Tierra se recobró. Encabezado por Denis Hayes, organizador principal del primer Día de la Tierra, el del año 1990 fue internacional, y abarcó empresas, minorías étnicas y funcionarios públicos. Más de 200 millones de personas en todo el mundo, diez veces más que en 1970, participaron en actividades que reconocían que el medio ambiente había pasado a ser, finalmente, tema de interés público y universal. El impulso global continuó en 1992 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), celebrada en Río de Janeiro, Brasil, donde un número sin precedentes de gobiernos y ONG elaboraron documentos claves para el desarrollo sustentable de las economías ahora y en el futuro.

1995 presenció el XXV Aniversario del primer Día de la Tierra y fue un momento para evaluar el progreso ambiental del último cuarto de siglo. En los países occidentales, las noticias parecían buenas: el aire y el agua eran más limpios, los bosques se expandían y muchos indicadores ambientales también iban en ascenso. Sin lugar a dudas, la combinación en ocasiones volátil de legislación, juicios entablados por las ONG, educación pública y prácticas comerciales más eficientes, había logrado un efecto notable y positivo en el estado del medio ambiente.

Cuán buenas realmente eran estas noticias dependía de a quién se le preguntara. "Las leyes (del medio ambiente)... junto con innumerables esfuerzos privados alentados por la consciencia ambiental... han constituido un éxito sorprendente", escribió el reportero Gregg Easterbrook en la revista The New Yorker. "Tanto en los Estados Unidos, como en Europa, las tendencias ambientales son, en su mayoría, positivas; y las regulaciones ambientales, lejos de ser pesadas y costosas, han resultado ser bastante efectivas, han costado menos de lo previsto y han fortalecido, no debilitado, las economías de los piases que las aplicaron". La revista Environment, dirigida por una ONG importante, ofreció una evaluación más sombría: "El Día de la Tierra... ni ha generado una ciudadanía permanentemente activa, ni ha transformado el malestar general que socava la fe en la responsabilidad democrática. Aunque el movimiento ecologista ha hecho grandes avances desde 1970, institucionalmente así como en la consciencia pública, la seguridad del medio ambiente, en forma de tratamiento justo y la disposición de necesidades fundamentales para todos, sigue siendo hoy más evasivo que hace 25 años".

El caleidoscopio de actividades planeadas para el Día de la Tierra 1997 refleja esta vigorosa fusión de prácticas democráticas en pro del ambiente. La Universidad Estatal de Idaho en Pocatello, Idaho, está organizando un festival de una semana con una Ecoferia de comida, música y exhibiciones, varios foros (los temas comprenden "Salud ambiental: Calidad del aire y del agua en Pocatello" y "Cómo salvar la Tierra con tecnologías para limpiar el medio ambiente"), programas educativos para niños y adultos, y paseos por parajes naturales. Los estudiantes del Liceo Hermon en Hermon, Maine, realizarán talleres sobre el futuro del salmón atlántico en Maine, visitarán una represa donde se ayuda a esta especie en su trayecto aguas arribas y se le suelta en una corriente local donde se cría con ayuda de los estudiantes.

A mayor escala, el Festival anual del Día de la Tierra del Condado de Contra Costa, celebrado cerca de San Francisco, California, es el acontecimiento más exitoso del norte de California y es financiado con ventas de boletos y donaciones de los medios de comunicación locales, empresas, organismos oficiales y organizaciones no gubernamentales. Este año se presentará música en vivo en tres escenarios, áreas temáticas sobre pronóstico del tiempo, aves en peligro de extinción y automóviles eléctricos, así como cantidad de comida ambientalmente sana. Se espera la asistencia de más de 20.000 personas.

A nivel global, la Asociación Nacional de Parques y Conservación (NPCA) contribuye con los grupos ciudadanos de Estados Unidos y el exterior a organizar eventos de Marcha Pro Parques, que beneficien directamente a sus parques locales, estatales y nacionales. Se organizan caminatas en zonas rurales y urbanas para recabar fondos. El dinero así recaudado se destina a parques locales y proyectos de restauración. Celebrados originalmente en 1990, proyectos pasados incluyen reparación de edificios y senderos históricos, plantación de árboles y jardinería, patrocinio de limpieza de parques y programas de reciclaje, así como adquisición de terrenos para nuevos parques. Los organizadores informan que en la Marcha Pro Parques de 1997 se recaudaron aproximadamente dos millones de dólares para parques de la comunidad, involucraron más de un millón de personas, y fue el acontecimiento nacional más grande del Día de la Tierra.

Los 50 estados realizaron marchas y nueve países participaron para un total de 1.200 marchas en todo el mundo: la mayor jamas realizada. Los países que participaron fueron Rusia, Canadá, Arabia Saudita, Costa Rica, Brasil, Argentina, Suecia, Finlandia y España.
El Día de la Tierra, que empezó en 1970 como un movimiento de protesta, ha evolucionado hacia una celebración global del medio ambiente y de nuestro compromiso con su protección. La historia del Día de la Tierra refleja el crecimiento de la consciencia ambiental en el transcurso del último cuarto de siglo, y el legado del Día de la Tierra es la noción inequívoca de que el medio ambiente es objeto de inquietud universal.

"No olviden nunca, si quieren que la nación tome grandes decisiones sobre aspectos políticos, que el pueblo es la fuente del poder. Con él pueden hacer cualquier cosa, sin él, nada". Gaylord Nelson, Fundador del Día de la Tierra

Por Tim Brown / United States Information Agency



Especial
Planeta Tierra: Dia Mundial de la Tierra












Macaco -
Mama Tierra (Día Mundial de la Tierra)













Publicado en la edición de El Almanaque Nº 3126 Martes 22 de Abril de 2008

lunes, abril 21, 2008

LA FRASE

Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo escuchad el consejo del que mucho os ama. Arturo Graf

Esa ha sido siempre la función del médico de cabecera (ahora los llaman de familia): hacer de amigo, hacer valer tanto su amistad y su interés por el enfermo, como sus conocimientos técnicos.

EL REFRÁN

MÉDICO SIN CIENCIA, MÉDICO SIN CONCIENCIA


El dominio profesional es el primer precepto deontológico en cualquier profesión; pero en medicina es "vital". Por eso, porque el pueblo quiere creer que los médicos son profesionales con el más alto nivel de preparación, los llama a todos, sin excepción alguna, doctor y doctora.

LA MEDICINA DEPORTIVA

¿Cuál es la razón de ser de un médico de empresa? Se supone que es conseguir que los trabajadores tengan la salud necesaria para garantizar su rendimiento en el trabajo. Es normal que así sea. Al médico de la empresa le interesa la salud de los trabajadores en tanto en cuanto afecta a su rendimiento laboral. En las decisiones que tome, está claro que tendrán que prevalecer los intereses de la empresa sobre los del trabajador, si entran en conflicto. Porque el médico está al servicio de la empresa, no de los trabajadores.

De la misma manera que en un restaurante el camarero está a las órdenes del patrón, y ha de servir lo mejor que pueda a los clientes, siempre dentro de las coordenadas y de los intereses que le marque el patrón. El médico deportivo no es contratado por los deportistas, sino por el club. Está por tanto a las órdenes del club. Y éste quiere medallas, quiere ser campeón, quiere resultados.

El club le exige que ponga su ciencia médica al servicio de sus objetivos. Coherente. Para eso le paga. Y el médico deportivo estudia qué tipo de dietas y qué tipo de fármacos pueden ayudar a obtener los mejores resultados. Acaban de entrar en conflicto los intereses del club con la salud del deportista, y el médico en medio. No siempre, es verdad, porque a veces toma estas decisiones el deportista por su cuenta, pero es improbable que lo haga sin asesoramiento, pues tanto él como el club se juegan mucho. La que organizaron en el Tour de Francia fue demasiado, pero era necesario. No importa si las intenciones fueron buenas o malas, pero era necesario defender a los deportistas de tanta presión sobre su salud.

Se han hecho muchas barbaridades en nombre del deporte y ya era hora de que se empezase a poner las cosas en su sitio. Es previsible y deseable que éstos sean los primeros pasos que nos lleven a un cambio de filosofía; que la opinión pública empiece ya a echarse las manos a la cabeza por el recurso de la medicina para aumentar los rendimientos deportivos. Si se estuviese haciendo lo mismo para aumentar los rendimientos laborales, tiempo ha que nos estaríamos rasgando las vestiduras, mesándonos las barbas y poniendo el grito en el cielo.

EL ALMANAQUE vuelve hoy lunes a la medicina, y se detiene a estudiar el término chequeo.

CHEQUEO

Es un anglicismo que se ha aposentado inexorablemente en nuestra lengua por carecer ésta de un equivalente completo. Tal como parece, chequeo deriva de cheque; con la particularidad de que tan sólo conocemos y empleamos una de las veintiuna acepciones sustantivas que de esta palabra recoge el Webster’s, amén de otras veintiséis acepciones verbales. Nuestro sustantivo cheque coincide letra por letra con el respectivo término inglés, cheque, que tiene además la forma check. Y lo que nosotros denominamos chequeo, ellos lo llaman chechup, siendo control su sinónimo más afín. Y a la chequera (por no dejarla fuera) la llaman checkbook = "libro de cheques".
Para fijar el significado de chequeo, hay que empezar por decir que el cheque es tan sólo una de las aplicaciones (muy indirecta) del concepto inglés del to check, por lo que hemos de prescindir totalmente de él. Parece que el nombre de cheque no corresponde a su parte principal, sino a la matriz que queda en la chequera para luego poder comprobar todo el movimiento realizado (ahí parece estar la sustancia del significado, en la comprobación).


De todos modos en el propio término original está también, aunque sea colateral, el concepto de pago: la expresión check out (from a hotel) es la salida (del hotel); check out (in a self-service retail store), revisión de pago; check-out counter, mostrador de revisión. Parece que todo ello relacionado, en cualquier caso, con los hechos de registrar, comprobar, y siempre subyaciendo la idea básica de control: check -in es inscribir el nombre (en el registro de un hotel); check-out time, hora de salida...

El primer significado que nos da el Webster’s para to check es detener, frenar de repente y con fuerza. Quizá sea también éste el significado primitivo. Luego va evolucionando a restringir, acercándose ya al concepto de control. En la misma línea de ambos siguen los significados de provocar la reducción en la frecuencia o la intensidad de algo (frenar, pero menos). Y quizá se produzca el salto al control a través de la modulación del frenado.

Los siguientes significados son, pues, investigar, averiguar si algo es correcto; hacer una búsqueda en un determinado ámbito; seleccionar lo más conveniente; comprobar que algo sea correcto, cotejar; hacer una encuesta, investigar, verificar. Y en la línea de los cheques, expedir billetes y tickets. La expresión checks and balances nos recuerda exactamente el origen y la fórmula que dio lugar en la administración francesa al concepto de control (ver control y rol en la web).


En cuanto a las definiciones que hemos sintetizado en español, transcribo las que ofrece la enciclopedia Larousse: Chequeo, acción y efecto de chequear; revisión médica completa. Chequear, vigilar // cotejar, confrontar, verificar, // consignar, expedir, facturar // examinar, inspeccionar, revisar // contar, comprobar // refrenar, reprimir.

Es comprensible que los diccionarios de la lengua se resistan a incluir estos términos, puesto que no está totalmente decantado su significado, en especial el del verbo. El caso es que la práctica de los chequeos médicos periódicos, que incluso se convierten en noticia cuando se refieren a los famosos, nos han introducido en el léxico una nueva palabra, y en la vida una nueva práctica. De todos modos, a efectos de contrataciones de seguros y laborales, seguimos llamándolos "revisiones médicas", al modo tradicional.

Mariano Arnal

HUMOR SOBRE MÉDICOS

Un enfermo en la consulta del psicólogo.
Un enfermo llega al psicólogo:
-Doctor, tengo complejo de superioridad.
-A ver, amigo, siéntese aquí a ver qué podemos hacer por usted.
-¡¡¡Que me vas ayudar tu.. doctorcillo de pueblo...!!!

Un matrimonio de leperos va al medico, que le receta unos supositorios a la mujer. Al salir, se ponen a hablar entre ellos.
- Oye, Mariano, que es un supositorio ? - Pues la verdad es que no lo se.
- Y entonces como los voy a usar ? - Pues no se. Mira, lo mejor es que entremos otra vez y se lo preguntemos al medico, que debe saberlo.
- No, hombre, no, que se va a enfadar.
- Que se va a enfadar ! Anda, mujer, no seas timida.
Total, que vuelven a entrar y la mujer le pregunta al medico : - Esto... nos podria decir como se usan los supositorios ?
- Si, claro. Tiene que sacarlos del envoltorio, con un poco de cuidado para que no se rompan, y meterselos por el culo.
- Ves, Mariano ? Ya te dije que se iba a cabrear.

Un hombre nota que está perdiendo la memoria y su mujer le dice: -No te preocupes, preguntale al vecino del primero. Le ocurria lo mismo, y fue a un medico muy bueno que le resolvio el problema.
El hombre va a verlo y le pregunta; el vecino le contesta que es cierto.
El desmemoriado dice: -?Y Como se llama ese médico?
-El médico... si, hombre... lo tengo en la punta de la lengua... el medico... Eh... ?Como se llama esa virgen que esta en Francia que hace milagros?"
-?Lourdes? -¡Eso! -gritando:- ¡Lourdees! ? Cariño, como se llama el médico ese de la memoria?

Doctor, doctor, vengo a que me quiten las almorranas. - Vamos a ver, ¿Ud. fuma? - Pues un paquete diario. - De ahora en adelante olvídelo. NI UN CIGARRILLO. ¿Ud. bebe alcohol ? - Hombre, yo, un vasito tinto con las comidas y alguna que otra caña. - De ahora en adelante NI GOTA. PROHIBIDO. ¿Ud. hace el amor a menudo? - Cuando me deja mi mujer, más o menos 1 vez en semana. - Pues desde ahora UNA VEZ TRIMESTRAL. - Doctor, que me lo va a quitar todo menos las almorranas.