jueves, febrero 07, 2008

CUARESMA - HEDONISMO CONTRA ASCETISMO

HEDONISMO CONTRA ASCETISMO

No son sólo las fiestas y celebraciones cristianas las que han sufrido diversos vaivenes, decantándose ora al más extremo rigor, ora a las licencias más irreverentes. En Roma, por citar una de las culturas en que se asienta la nuestra, tuvieron que intervenir los cónsules y los emperadores con cierta frecuencia para prohibir fiestas que habiendo nacido como ritos sagrados, degeneraron en francachelas, orgías y bacanales. Lo cierto es que cuesta encontrar en la historia de Roma ritos y fiestas que se mantengan durante siglos sin sufrir variaciones esenciales y sin cambiarles la divinidad que ostenta su titularidad y patronazgo. Al ser la religión romana tan eclética, y no tener una iglesia o una casta sacerdotal que velase por su pureza, estuvo sometida al inevitable flujo y reflujo de los tiempos.


A esos avatares han estado expuestas también las fiestas cristianas, porque parece como si formase parte de la naturaleza de toda fiesta lograda no crearse ni destruirse, como la materia, sino transformarse en distintas energías y en sucesivas transmigraciones a lo largo y ancho del calendario, pasando por las más variadas ubicaciones e incluso repeticiones, como resultado de la aglutinación de distintos usos y ritos. Y son las costumbres, más que las creencias, las que dan lugar al predominio de unas fiestas sobre otras, y a los modos dominantes en éstas.


Si oponemos Edad Media a Renacimiento, vemos con claridad que las celebraciones que se crearan en ambas épocas debían de ser antitéticas: el teocentrismo medieval, cuya síntesis ascética queda bien definida en el Kempis, el libro De imitatione Christi et de contemptione sui ipsíus (“Sobre la imitación de Cristo y el desprecio de sí mismo), es normal que produjese una Cuaresma y una Semana Santa lacerantes (Nolo, Dómine, sine vúlnere vívere, quia te úndique vídeo vulneratum = No quiero, Señor, vivir sin herida, viéndote a ti herido por todas partes); una Cuaresma y una Semana Santa extensas e intensas, recreándose en el dolor y en la penitencia, tan profundamente que no había manera de levantarse con fuerza cuando sonaban las campanas de la Resurrección.

Es normal que un planteamiento tan extremo sea difícil mantenerlo incólume durante siglos. Eso sólo es posible en regímenes teocráticos o casi, como lo fue por ejemplo el llamado nacionalcatolicismo en España. En cuanto flaquea la autoridad de los ayatolas, se relajan las costumbres y la vida vuelve por sus fueros. Ocurrió incluso durante esa época, que la jerarquía eclesiástica creó un temible frente contra las formas laicas de celebrar la Semana Santa. No podía consentir que la liturgia oficial (de lo más sublime en su propio género) quedase relegada ante ritos que rezumaban paganismo, a los que el pueblo mostraba un extraño apego. Se desató la polémica, se intentaron las prohibiciones y las reconducciones, y finalmente prevaleció el sentido del pueblo sobre el de la jerarquía eclesiástica.


Frente al teocentrismo medieval, se irguió soberbio el antropocentrismo renacentista. El hombre decidió que tenía derecho a constituirse en su propia razón de ser y en el eje en torno al que debía girar todo, religión incluida. No renunció a la religión, ni tenía por qué. No sólo eso, sino que recuperó cuanto fue capaz de recuperar de las religiones griega y romana. Se interesó por los antiguos dioses y por sus ritos. A partir de ellos reasignó valores nuevos a los ritos cristiano, y los redimensionó. Recreó el Carnaval, dándole mucha mayor entidad que a toda la Cuaresma y la Semana Santa juntas. Limitó los ritos penitenciales, que en la Edad Media habían ocupado demasiado espacio, a sus límites más estrechos. Aprendió a mirarse la religión como un importante valor añadido en su vida, no como un lastre o un contrapeso de la misma. Y eso sólo fue el principio. Los Carnavales vencieron a la Cuaresma. Hoy, entrados ya en ella, acaban los de Brasil.

EL ALMANAQUE continúa hoy su examen de la Cuaresma.

CUARESMA

Queda dicho que Cuaresma, reducción del latín Quadragésima, hace referencia al número 40. Y más concretamente 40 días de ayuno. Pero ¿cómo se hace la cuenta? En la liturgia, la Cuaresma consta de cuatro Domingos de Cuaresma con sus respectivas semanas; un Domingo de Pasión, con su respectiva semana; y la Semana Santa. Dan un total de 6 semanas, que suman 36 días. Faltaban por tanto 4 días para completar la cuarentena; así que se ganaron esos días adelantando su inicio al miércoles de ceniza, que antes de llamarse Feria Quarta Cínerum (su nombre latino actual), se llamó Initium Quadragésimae (Inicio de la Cuaresma), y también Feria Quarta in cápite ieiúnii (Miércoles del comienzo del ayuno).

El miércoles, jueves, viernes y sábado de la semana siguiente (la primera semana de cuaresma) se celebran las témporas de cuaresma. Es la superposición de dos épocas de ayuno. Las témporas son sin duda la celebración más antigua, dicen que heredada de los romanos, que preparaban con tres días de ayuno la entrada en cada estación (tempus; plural, témpora). Se trata, pues, de instituciones que tardaron muchos siglos en tomar forma. Los tres días de ayuno de las témporas, fueron muy anteriores a la institución de la cuaresma.

La Didascalia Apostólica, en la que se recogen las primitivas normas y costumbres de la iglesia, refiriéndose a la semana de ayuno con que se preparaba la Pascua, establece: “Durante los días de la Pascua ayunaréis, y no comeréis más que pan, sal y agua a las nueve; y esto desde el lunes al jueves. El viernes y el sábado, el ayuno será completo y no tomaréis nada”. Los testimonios más antiguos sobre el ayuno de preparación de la Pascua son de finales del siglo II, y muestran un mosaico muy variado: desde la reducción de éste al Viernes Santo, hasta la semana completa; costumbre ésta del ayuno semanal, imitada de los judíos, que tenían una gran tradición en esta práctica, y gran fe en ella.

Para entender la evolución de estas prácticas hacia la institución de la Cuaresma, es preciso encuadrarlas en la celebración del Bautismo de los catecúmenos, que se celebraba durante la Vigilia Pascual, es decir en la celebración del Sábado Santo. El catecumenado requería no sólo la preparación del alma para recibir el sacramento, en la que se inscribiría el ayuno, sino también el conocimiento de la doctrina, que requería mucho más tiempo que tan sólo una semana.
Hemos de recordar que mientras no tuvo el cristianismo una implantación uniforme en las respectivas sociedades, la institución del catecumenado formaba parte esencial de la liturgia y de la vida de la iglesia. Era la iniciación de los nuevos adeptos, y como tal tendía a formas especialmente fervorosas y extremadas.


Los catecúmenos tuvieron un papel muy importante en la evolución de las prácticas religiosas; fueron ellos los que una vez instituida la Cuaresma para ampliar la catequesis, extendieron a ella el ayuno de preparación para la Pascua, quién sabe si secundados o instigados por los fieles, y más excepcionalmente por el clero, que en esto al menos, fue siempre a remolque. Cuando desaparecieron los catecúmenos, porque ya estaba concluida la cristianización en los respectivos territorios, fueron los legos quienes ocuparon el lugar de éstos.

Las especiales características de la Edad Media, a cuya imagen y semejanza se fraguó la Cuaresma, dieron como resultado un predominio de los días de duelo y celebraciones por la Pasión y Muerte de Cristo, que dejaron en la sombra las celebraciones y los días de alegría por su Resurrección. Es evidente que no era sostenible a largo plazo tanto rigor, por lo que se redujo éste empezando por los domingos, que quedaron exentos del ayuno ya muy al principio, con lo cual ya no llegaba la cuenta a cuarenta, hasta llegar a la actual formulación, que reduce a sólo los viernes del tiempo cuaresmal los ayunos y abstinencias. Iniciándola con los Carnavales, para que entrase más suave.

Mariano Arnal


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Artículo publicado en la edición de El Almanaque Nº 3052 Jueves 7 de Febrero de 2008

miércoles, febrero 06, 2008

6 de Febrero : Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina

6 de Febrero : Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina

Información general

La mutilación genital femenina abarca todos los procedimientos que entrañan la eliminación total o parcial de los genitales femeninos externos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por cuestiones culturales o religiosas o por otros motivos no terapéuticos.

Las consecuencias inmediatas y a largo plazo de la mutilación genital femenina para la salud varían según el tipo y la gravedad del procedimiento utilizado. Entre las complicaciones inmediatas figuran dolor fuerte, shock, hemorragia, retención de orina, ulceración de la zona genital y lesión del tejido adyacente. A largo plazo puede haber consecuencias como infecciones recurrentes del tracto urinario, infección pélvica, infertilidad (por infecciones internas), cicatrices, dificultades en la menstruación, fístulas (agujeros o canales entre la vagina y la vejiga o el recto, dolor en el coito, disfunción sexual y problemas en el embarazo y el parto (la necesidad de cortar la vagina para permitir el alumbramiento y el trauma consiguiente, agravado a menudo por el hecho de tener que suturar).

La mutilación genital femenina se practica en 28 países africanos, así como en Asia (Indonesia) y Oriente Medio (Yemen). Es cada vez más frecuente en Europa, Australia, Canadá y Estados Unidos, sobre todo entre inmigrantes de esos países.

Se calcula que el número de niñas y mujeres que han sido sufrido mutilación genital asciende hoy día a entre 100 y 140 millones, y cada año están expuestas a ser sometidas también a ella dos millones de niñas más.

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLACT770182004

El papel de UNICEF en la lucha contra la Ablación/Mutilación Genital Femenina (A/MGF)

En el Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, UNICEF elogia a las mujeres y los hombres que trabajan juntos para poner fin a la práctica de la Mutilación Genital Femenina y respetar el derecho de las niñas a alcanzar su madurez sexual sin que nadie dañe sus cuerpos

“Nos encontramos en un momento crucial de la historia al trabajar por lograr un cambio colectivo verdaderamente positivo. La manera más efectiva que se ha encontrado de abordar este problema no consiste en castigar a los perpetradores, sino en alentar y apoyar alternativas sanas”, ha declarado Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva de UNICEF, en el cuarto Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina.

Cómo conseguir el abandono de esta práctica: el trabajo de UNICEF

UNICEF trabaja con sus aliados en la búsqueda de elementos que puedan lograr el abandono generalizado de esta práctica. Entre esos elementos se incluyen:

- El uso de un enfoque no coercitivo y no condenatorio;- La creación de conciencia en la comunidad sobre el carácter lesivo de la práctica;- Propiciar declaraciones públicas en que los participantes se comprometan a abandonarla;- La propagación de un mensaje de renuncia a esta costumbre en el seno de las comunidades.

En estos momentos, UNICEF apoya programas para poner fin a la Mutilación Genital Femenina en 18 países y está iniciando actividades en otros cuatro.

Legislación regional sobre la A/MGF

El Protocolo de Maputo, un instrumento legal regional que prohíbe explícitamente la mutilación genital femenina, fue ratificado por 15 países africanos y entró en vigor en noviembre de 2005. Un mes después, 100 parlamentarios africanos adoptaron la novedosa “Declaración de Dakar”, que resalta la importancia de la participación de la comunidad y hace hincapié en los cambios legislativos que se requieren para que deje de practicarse esta costumbre.

En febrero , tendrá lugar en Malí una conferencia regional sobre la mutilación genital femenina, en la cual el debate se centrará en el uso de la legislación para hacer cumplir las resoluciones del Protocolo de Maputo. Asimismo, en un estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la violencia contra la infancia, que se publicará en octubre de 2006, se abordará también la práctica de la mutilación genital femenina.

http://www.unicef.es/contenidos/399/index.htm

Campaña contra la ablación de las mujeres africanas


LAS COSAS Y SUS NOMBRES

CASTRACIÓN

Hay dos factores en esta palabra, que dan que pensar: primero, el hecho de que castrare en latín signifique indistintamente castrar y podar. Eso es así porque la raíz indoeuropea castr- ya nos viene con el significado genérico de cortar (en sánscrito castram es un instrumento cortante). El segundo factor de duda es la palabra castra, que significa "campamento".

Son tan afines las dos palabras, que uno tiene la sospecha de que castra (necesariamente plural) sean "las talas", es decir la acumulación de árboles talados para formar con ellos las empalizadas (de palos) y fortificaciones, que en origen fueron siempre producto de talas.

De todos modos hay una afinidad objetiva entre la poda y la castración, y es que al igual que el árbol podado da más fruto, el macho castrado da más carne. Si fue esa analogía la que indujo a asignar el mismo nombre a la poda y a la castración, es difícil saberlo. Tenemos un tercer uso de la palabra castrar en nuestra lengua, que es "quitar panales de miel a las colmenas", pero de manera que las abejas vuelvan a reconstruirlos.

Pero más profundas son las meditaciones que provoca el análisis de la palabra esclavo. Empecemos por ciclán. Según el diccionario de María Moliner procede del árabe siklab, "eunuco", que a su vez procede del griego sklavos.

Se aplica al animal que le falta un testículo o que los tiene ocultos. Dejo para otro momento averiguar de dónde ha podido salir ese "sklavos" griego, porque la palabra que emplea el griego clásico para denominar al esclavo es douloV (dúlos). Una palabra más, encontrada al azar en la Larousse, ayuda a reforzar este enfoque: saqaliba: voz árabe, plural de siklabi, esclavo.Se llamaba así en al-Andalus a los esclavos, normalmente de origen europeo, adscritos a la corte y a casas aristocráticas, o que trabajaban en el campo. Se obtenían de las guerras y de la piratería.


El comercio de estos esclavos se centraba en Verdún (Francia), donde se castraba a los esclavos destinados a los harenes. El precio que adquirían estos esclavos era muy elevado porque había que cargar en el que sobrevivía, el costo de los que morían en la operación, que eran muchos. Siendo esto así, es evidente que no castraban por ejemplo a los esclavos destinados a la agricultura, porque hubiese constituido un incremento absurdo del precio. Pero igualmente se les llamaba a todos "saqaliba", en rigor "eunucos", porque era el nombre de mayor categoría.

Mi sospecha es, en efecto, que el primer significado de saqaliba fue "castrado" y que luego por extensión se denominaría así tanto a los esclavos castrados como a los que no lo estaban. La castración humana fue algo muy generalizado, especialmente en prisioneros y esclavos. Lo fue también en ciertos sacerdocios específicos, en las capillas de música (León XIII, muerto el tercer año del siglo XX, dispuso que no hubiera individuos castrados en la capilla de música papal), en el teatro (las grandes figuras del bel canto en el siglo XVII y XVIII son castrados). Los egipcios, los persas, los indios, los chinos y muchos otros pueblos castigaban a los violadores y a los adúlteros con la castración. La castración, es evidente, ha ido disminuyendo. La pregunta es: ¿cuál fue el punto de partida?

Mariano Arnal


Artículo publicado en la edición de
El Almanaque Nº 3051 Miércoles 6 de Febrero de 2008