sábado, marzo 22, 2008

PRIMAVERA

TODO FLUYE

Panta rei (pánta réi), que dice Heráclito. La naturaleza de las cosas es moverse, mudarse; pero no sólo de un lugar a otro del tiempo y del espacio (mudar el estar), sino también moverse en sí mismo, es decir mudar el ser. Una mirada superficial a todo lo que nos rodea y a nosotros mismos, nos ilustra de que hay en todo un principio de movimiento inscrito en otro de estabilidad, que a su vez está inscrito en otro de movimiento, y así hasta no sabemos dónde.
La Tierra se mueve alrededor de un Sol estático que forma parte de un universo que se mueve no sabemos dentro de qué, o con relación a qué, pero se mueve. La misma Tierra está dentro de sí misma en constante movimiento: se mueven sus entrañas, se mueve su corteza, se mueve el manto de vida que la recubre, se mueve la vitrina de vapor que la protege. De ahí llegamos a la conclusión de Heráclito, de que ser es no estar. Son las paradojas duras que tanto fascinaban a los filósofos griegos.
La mutación forma parte de la esencia de las cosas. La trayectoria de esa mutación, la órbita que tiene marcada, la película completa y no sólo una secuencia, he ahí la totalidad de su esencia. No podemos definir a la rana dejándonos su ser renacuajo; ni definimos con propiedad al gusano de seda si no englobamos en un solo ser sus diversas formas de estar; tan diversas que a la hora de asignar nombres, se los hemos dado a los estados, no a los sujetos que pasan por esos estados.
Si como las ranas tuviésemos una existencia previa de renacuajos,¿se reconocería cada rana en el renacuajo que fue? Lo más probable es que no, porque ni siquiera nos reconocemos a nosotros mismos tras cambios mucho más superficiales. Todo, absolutamente todo se metamorfosea: hasta la corteza de rocas que cubren la Tierra. Jacinto Verdaguer, en su inmortal Atlántida, canta las eras geológicas en que surgieron montañas, se alzaron atlantes y titanes hasta el cielo, se abrieron mares a los que les nacieron islas y se les murieron continentes. No escapó a la fascinación geológica de la montaña de Montserrat, en cuyas rocas leyó como en jeroglífico de fácil descifrado gran parte de su epopeya. Sólo le faltó entrar en los misterios del metamorfismo. Del mismo modo que Goethe nos recreó adentrándonos en los secretos de las flores, hubiésemos gozado del maravilloso mundo de las rocas: las hubiésemos visto fluir y esponjarse, y mezclarse, y pulverizarse y aglutinarse, sometidas a la acción del agua y de la presión y del viento y de los ácidos.
Es que no es menos prodigiosa la formación de las rocas, del humus, de las arenas y de las arcillas, que la formación de las flores y plantas o la evolución de la vida a partir de la célula. Todo, absolutamente todo, hasta algo tan sólido como las rocas, está en continua metamorfosis. La esencia de la materia viva y también de la materia inerte es la metamorfosis. Si el agua es la gran protagonista de la arquitectura de la corteza terrestre y de la vida, es porque nunca está quieta. Y si es capaz de tan colosales movimientos es gracias a su capacidad metamórfica: pasa por los tres estados: sólida, líquida y gaseosa. Convertida en vapor es capaz de recuperar los más altos estratos para desde ahí desplazarse y precipitarse de nuevo. Convertida en hielo forma ingentes almacenamientos que pueden cambiar la faz de la tierra elevando los mares. Todo fluye, todo se transforma, todo se mueve en grandes órbitas.
EL ALMANAQUE se recrea hoy en la palabra primavera.

LAS COSAS Y SUS NOMBRES

PRIMAVERA
Las estaciones del año, al igual que el calendario en general, no han estado siempre tan claras como ahora. En principio se distinguió entre ver, que era el buen tiempo, e hiems o hibernum tempus, que era el mal tiempo, el invierno. Con la palabra ver se indicaba la estación de la floración y fructificación, especialmente de los cereales. (Vere numerare flores = contar las flores en primavera, es decir empeñarse en imposibles). Pero con el tiempo se fueron haciendo subdivisiones de esta larga estación.
Se empezó a distinguir el principio de la primavera, al que se llamaba vere primo, sin ser todavía el nombre de una nueva estación. Con la forma primum ver empieza a tener nombre la estación, que finalmente queda fijado ya en femenino, prima vera, hacia el 1490. Ése fue finalmente el nombre del principio de la estación del buen tiempo. Verano, que procede de Ver (Primavera) y es la abreviación de veranum tempus (latín vulgar), pasó a ser la segunda parte del ver (es decir, que si se hubiese seguido con el ordinal, se hubiese llamado "segunda-vera". Y finalmente con la palabra estío se designaba el final de la estación de los calores. Compárese con su derivado estiaje, la estación más seca, cuando disminuyen los caudales de agua de los ríos. Al volver a entrar en estación lluviosa pasamos al otoño, que se desgajó del invierno.
La primavera empieza cuando el Sol entra en el signo de Aries y acaba en el momento en que sale de Géminis. Al empezar la primavera, es igual la duración del día que de la noche. Este es probablemente el término meteorológico más empleado metafóricamente, en especial por los poetas. Se dice de algo que está en su primavera cuando luce su máximo vigor y hermosura.
Cumplir primaveras suena bastante mejor que cumplir años, aunque se esté en el otoño de la vida. Para los romanos la diosa Flora fue la personificación de la primavera. Más recientemente se la simboliza en la figura de una mujer joven que en una mano tiene un cordero y en la otra un ramo de flores, o en la figura de un niño con una abeja en una mano y un pavo real en otra.
Una institución que da que pensar es la Primavera sacra (Versacrum), nombre que se daba entre las tribus Sabelias de la antigua Italia, a un período de tiempo consagrado al dios Mamers, en el que había que sacrificarle la décima parte de todo lo que diesen la tierra y los animales, incluido el hombre. Es lo que en el judaísmo y en el cristianismo fueron los diezmos y primicias. Entre estos diezmos había que incluir los niños que nacían durante el Versacrum, que tenían que ser sacrificados al dios Mamers. Con el tiempo se sustituyó el sacrificio por el destierro.
Los nacidos durante la Primavera Sagrada eran retenidos hasta los 20 años, y a esa edad se les desterraba. Mediante este procedimiento fueron poblados el Piceno, el país de los Hirpinos y el Samnio. Alguna explicación tienen que tener estos ritos, y lo más razonable es buscarla en la limitación de la vida sacrificándola a un devorador de la especie (que en este caso es una divinidad), tal como hacen todos los vivientes.

Mariano Arnal



jueves, marzo 20, 2008

LA SEMANA SANTA DÍA A DÍA - JUEVES SANTO

JUEVES SANTO

Es, con el Corpus Cristi y la Ascensión, el primero de los Tres Jueves del año que relucen más que el sol. Es el día en que se celebra la ültima Cena en que Cristo instituyó la Eucaristía.

Es el día del Lavatorio de los pies (sobre esto versa el Evangelio), de la atención especial a los pobres, del Amor Fraterno. Los pasos y procesiones se vuelcan en estas significaciones y empiezan a avanzar, ya en la noche, el misterio del Viernes Santo.

FERIA QUINTA IN CENA DÓMINI - JUEVES DE LA CENA DEL SEÑOR

En los oficios del día continúan las lamentaciones: Jerusalén, levántate y despójate de tus vestidos de gloria; vístete de luto y aflicción. Porque en ti ha sido ajusticiado el Salvador de Israel. Derrama lágrimas de día y de noche, que no descansen tus ojos. Porque en ti ha sido ajusticiado el Salvador de Israel”. Así se canta en el responso entre las dos lecturas de las Lamentaciones.
En el rezo de Laudes, la iglesia ha puesto el bellísimo soneto a Jesús crucificado:
No me mueve, mi Dios, para quererteel cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera; pues aunque cuanto espero no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera.
En los maitines se vuelve a las Lamentaciones del profeta Jeremías. Crece el dramatismo: “Padre, aparta de mí este cáliz”. “Triste está mi alma hasta la muerte”. “Verdaderamente él llevó sobre sí nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores”. Así rezan los responsos entre las lecturas de las lamentaciones.
En el segundo nocturno el tema de los responsos entre las lecturas es la traición de Judas, que tiene una celebración muy singular que lo caracteriza como OFICIO DE TINIEBLAS: después de apagar las luces, se van apagando paulatinamente todas las velas hasta dejar toda la iglesia a obscuras. Y así, en plena obscuridad, y sin acompañamiento de órgano, se canta el bellísimo Christus factus est pro nobis oboediens usque ad mortem… Cristo se hizo por nosotros obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
En el rezo de las laudes, la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní anticipa ya el espíritu del Jueves Santo.
La misa de este día, que al ser conmemorativa de la CENA del Señor se celebra entre las 7 y las 8 de la tarde, lo que tiene de especial es que en la lógica litúrgica es la PRIMERA MISA del año, la que celebró Jesús en la Última Cena. Por eso, sin tener nada distinto de la misa estándar, la liturgia destaca el canon y le da una especial solemnidad, como dando a entender que los demás días del año se repite la Consagración del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, y luego la participación en la Mesa Eucarística con menos solemnidad. El Evangelio no se refiere a la fundación de la Eucaristía, sino al lavatorio de los pies que precedió a la santa cena; un acto que destaca como muestra del amor fraterno empezando por los más necesitados.
El simbolismo del Lavatorio de los pies es muy profundo: el anfitrión de la Cena, que es Cristo, invita a ella a los que están por debajo de él, sus discípulos, y lo hace con todos los honores, lavándoles los pies. Pero no tiene criados ni esclavos que hagan este menester, sino que lo hace él mismo. Así, la noche del Jueves Santo es el obispo o el sacerdote quien invita a la Santa Cena a los más pobres, se pone a sus pies y se los lava.
Precisamente después de la misa se celebra el lavatorio de los pies, para el que tradicionalmente se han elegido pobres de solemnidad tal como mendigos. Y después del lavatorio viene la gran solemnidad eucarística, que se anticipa ya en las bellísimas antífonas: Ubi cáritas et amor, Deus ibi est: Donde hay caridad y amor, allí está Dios, el amor de Dios nos unió…
Se lleva solemnemente la Eucaristía al altar secundario que ha sido adornado como “monumento”, sirviéndose especialmente de las palmas del Domingo de Ramos, que los fieles prestan encantados para este fin.
Se cantan los grandes himnos eucarísticos, en especial el eterno Pange lingua, compuesto por santo Tomás de Aquino. Hoy se cantan todas las estrofas, de las que el Tantum ergo es la más conocida; y el Mandatum novum do vobis… Os doy un nuevo mandamiento, que os améis los unos a los otros como yo os he amado.
En muchas poblaciones donde los Monumentos a la Eucaristía alcanzan un valor estético extraordinario, los fieles dedican esta noche y la mañana del Viernes a visitar las iglesias de la ciudad para admirarlos y orar un rato ante ellos.
En el exterior de la iglesia hoy es día de gran actividad. Al no haber misa por la mañana se celebra Vía Crucis, se hace el sermón de Las 7 palabras, llamado también De la bofetada, por recordarse en él los últimos momentos de la vida de Jesús, desde que lo juzga el Sanedrin y recibe la bofetada, hasta que muere en la cruz después de pronunciar su última palabra.

COFRADÍAS y HERMANDADES

¿ Quién desconoce la Esperanza Macarena o la Esperanza de Triana? A lo largo y ancho del mundo constatamos cómo el título de La Esperanza acompaña a numerosas advocaciones de la Virgen. Y no podía ser de otra manera. En la Salve Regina, que con el Padre Nuestro y el Ave María forma el tríptico de las primeras oraciones del cristiano, se proclama a María como nuestra más sólida esperanza:
Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y Esperanza nuestra, Dios te salve.
No es cosa de ahora, ni es cosa únicamente del cristianismo, que uno de los títulos de veneración de la abogada por excelencia de la humanidad ante la divinidad, sea la esperanza. Ya entre los griegos la Esperanza (venerada bajo el nombre de ElpiV - Elpís) era una divinidad alegórica que pasó a los romanos con el nombre de Spes. Era hermana del Sueño (UpnoV -Hipnos), divinidad también alegórica que deja en suspenso nuestras penas. Cuando Epimeteo abrió la Caja de Pandora, que según una tradición contenía todos los males, y según otra más verosímil, todos los bienes que, como tenían alas, salieron volando. Y al cerrar de nuevo la caja, ya sólo quedaba dentro de ella un bien: la Esperanza. Por eso bien dice el refrán que "La esperanza es lo último que se pierde".
También en el cristianismo la esperanza es una de las tres virtudes supremas (junto con la fe y la caridad) de manera que su ausencia produce por sí misma la condenación irremisible.
La Esperanza, o simplemente Esperanza, y casi siempre refiriéndose a esta advocación de la Virgen, es un nombre geográfico muy extendido por todo el mundo latinoamericano. Recordemos, por su importancia histórica en la ruta de los descubridores, el Cabo de Buena Esperanza.
El Martirologio recoge también la referencia a una Santa Esperanza, cuyo martirio se sitúa en Roma en tiempos de Nerón, cuando más arreciaba la persecución de los cristianos. Su fiesta se celebra el 1 de agosto.
És éste un nombre bello por sí mismo, lleno de atractivo, coronado, por si fuera poco, por una constelación de mitos, leyendas y tradiciones que le dan plena vigencia. ¡Felicidades!

Escucha la música de los campanilleros

HISTORIA DE LA HERMANDAD : Hermandad de la Esperanza de Triana - Orígenes

La Semana Santa de Sevilla, Retransmisión en directo de la Semana Santa

A Nuestra Señora de la Esperanza

¡Virgen de la Esperanza! ¡Macarena!...
Y una explosión de sol y de armonía,
y un fluir generoso de alegría...
¡Y un sentir que está el alma toda llena!

¡Virgen de la Esperanza! En tu morena
cara divina el sevillano día
toma toda la luz de su poesía...
Mañana de cristal, tarde serena.

¡Ay, de no amar, de no creer, no hay modo
cuando tu imagen célica aparece
mecida entre el incienso, en lontananza!

¡Ay, mi Sevilla, que lo tiene todo,
cuando el Señor del Gran Poder le ofrece
la Fe y la Caridad... Tú, la Esperanza!

Manuel Machado


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Teatro en Olesa de Montserrat - La Passió : La Passió d’Olesa de Montserrat

La Passió d'Olesa de Montserrat es un magnífico espectáculo de un gran concepto teatral, que emociona y conmueve al espectador.

Publicado en la edición El Almanaque Nº 3094 Jueves 20 de Marzo de 2008