domingo, febrero 10, 2008

REGALAR POR SAN VALENTIN

LAS COSAS Y SUS NOMBRES

NADA SE REGALA TANTO COMO LAS VELAS Y LOS HIELOS

Por desgracia se nos ha materializado mucho el verbo regalar, perdiendo el encanto que tuvo hace siglos en nuestra lengua. Intentaré hacer una reconstrucción virtual, como los arqueólogos, que a partir de unas ruinas consiguen recomponer la tumba, el templo o el palacio, y hacerlos aparecer con la belleza que en su momento tuvieron.

Las ruinas mejor conservadas de la palabra regalar las tenemos en una lengua hermana, en el catalán, que todavía usa el verbo regalar con el significado de derretirse, fundirse, deshacerse, salir el líquido lentamente y goteando, chorrear, destilar, correrse (estos significados corresponden a los valores que da para el verbo regalar la enciclopedia Espasa, vigentes por tanto en nuestra lengua a principios del siglo pasado, aunque con valor residual). “Muntanyes de Canigó, fresques són i regalades...” dice la bella canción popular catalana. Son montañas que chorrean el agua que destila en ellas el lento deshielo. Es que ese es el significado original de regalar: deshacerse lentamente un sólido en líquido, o salir lentamente, gota a gota un líquido de su recipiente, en especial por exudación.

Uno de los términos que debió influir en la decantación de la palabra regalo hacia su significado dominante a día de hoy, es el sustantivo regalada, con que se designaba la caballeriza real destinada a los caballos de regalo. En ella coinciden la raíz regalis (real, propio del rey); lo que entendemos hoy por regalo u obsequio; y probablemente el valor subyacente de “objeto de recreo y complacencia”, puesto que los caballos que se le regalaban al rey debían ser un auténtico regalo para la vista y para su uso.

Pero el factor dominante en la adulteración del significado de esta palabra, tuvo que ser necesariamente el materialismo puro y duro que fue inclinando cada vez más el ánimo del que regalaba a utilizar el regalo con la intención del refrán que dice “Dádivas quebrantan peñas”; y el de quien lo recibía, cuyo mayor afán acabó siendo aprovechar la necesidad del donante para proveer de ese modo a sus necesidades o a sus caprichos, quedando así cada vez más lejos el regalo más auténtico, el de sí mismo para regalo y contento del destinatario.


La entrada a saco de los mercaderes grandes y pequeños en la incitación interesada al regalo, ha acabado de decantar esta deliciosa institución humana hacia la materialidad pura y dura. ¿Se imagina alguien a esos fenicios predicando en su publicidad que la sustancia del regalo nunca está en la cosa que se regala? Jamás dirá un comerciante que no está el valor del regalo en el precio; que ese es el valor que se le pone al regalo cuando no se es capaz de regalar de verdad. Que la virtud del regtalo no está en el aprovisionamiento, sino en el placer que con el regalo se tiene y se proporciona.

Las dos imágenes más plásticas y clásicas del regalo entendido en su acepción más antigua y genuina son la del hielo que se funde, regando la tierra con generosidad y dejándola regalada, que dirían nuestros antepasados, y convertida en manantial de vida y de belleza; y la imagen de la vela, sugerente por demás, que se regala tanto más de prisa cuanto mayor es su luz. Por cierto, aunque no sea este el mejor lugar, dejo aquí constancia de una peculiaridad léxica de las velas: al derretirse éstas demasiado deprisa se le llamaba en otros tiempos correrse. Es ésta, pues, una cualidad de las velas. Está claro, pues, que el regalo es tanto más auténtico cuanto más capaz es de hacerse fundir a la persona que lo recibe. Porque de eso se trata, ¿no?

EL ALMANAQUE, cultivador del entendimiento, de los sentidos y de los sentimientos a través de las palabras, se recrea hoy en los regalos.

REGALAR

He aquí una palabra bien singular, que ha llegado a asentar su significado por caminos tortuosos. Los materiales de construcción son latinos, pero no literarios. Significa esto, que no es posible hallar su origen en los clásicos, y que por tanto hay que buscarlo en el latín hablado, mucho más cambiante, el que dio lugar a las lenguas romances. Parece lo más lógico irnos al adjetivo regalis, regale (real, regio), derivado de rex, regis (rey); y es posible que haya influido de alguna manera en la fijación de su significado literario; pero el origen no está ahí, en absoluto.


La lógica nos lleva, de la mano de Corominas, a un supuesto verbo recalare del latín hablado, intensivo de otro supuesto verbo calare, que tampoco conocen los clásicos. Por la huella que han dejado en nuestras lenguas, hay que suponer que su significado era dejar caer, verter, aflojar. Estaría emparentado con el griego calaw (jaláo), dejar caer. Otros etimologistas prefieren buscar la fuente en el latín clásico e invocan el verbo regelare (deshelar) como origen de regalar. Una etimología más fácil de explicar por la semántica que por la fonética.

Si cogemos cualquier diccionario, el María Moliner por ejemplo, nos distinguirá dos líneas de significado: la más general, que casi ha monopolizado este verbo, es “Dar a alguien un objeto digno de estimación con deseo de complacerle (el subrayado es mío). La otra línea se queda toda ella en la intención del regalo, en el deseo de complacer: Agasajar, festejar, obsequiar.

Proporcionar a alguien placeres, diversiones y demás cosas que pueden agradarle: ‘Durante su estancia le regalaron con fiestas, banquetes y toda clase de agasajos’.

Tenemos también la forma pronominal Regalarse (con). Proporcionarse algún placer: ‘se regala de cuando en cuando con algún concierto’. Proporcionarse una vida regalada. De ahí pasamos al participio del verbo: Regalado, -a. Con comodidades y placeres de los que hacen agradable la vida. Y de nuevo en el sustantivo Regalo, la doble línea de significado: Obsequio, presente, cosa que se regala a alguien, acción de regalar algo; la dominante. Y en la sombra, Placer que una cosa proporciona ’es un regalo del oído’. Conjunto de comodidades y placeres con que alguien vive. Y por fin el significado que acaso tiende el puente entre los significados actuales y el original: Cosa delicada, particularmente bebida o comida, que proporciona placer. Que hace derretirse de placer, añado para completar el puente.


Hemos de llegar al significado arcaico, que ejemplifica Corominas en su Diccionari Etimològic i Complementari de la Llengua Catalana. En catalán perduró durante siglos para regalar, el significado de derretirse, fundirse, gotear, chorrear, transferido al actual regalimar. Y persiste como arcaísmo en el adjetivo regalat, regalada, para referirse a la cera o a la nieve fundida. Estos valores los tuvo en nuestra lengua en la edad media, para echarlos luego en olvido: “Los omnes cudiciosos del aver monedado / que por ganar riqueza non dubdan fer pecado / metránlis por la boca el oro regalado”, dice Gonzalo de Berceo explicando el castigo que tendrán en el infierno los avaros: les meterán en la boca fundido (regalado) el oro que en vida amontonaron.

En el Libro de Alexandre se dice que una piedra preciosa “regálase enna boca, ca açúcar semeja”, que se funde en la boca como el azúcar. Y el infante Don Juan Manuel describe a una noble doncella mora “tan regalada que de quequier se espantava”; tan poco sólida, que se fundía con suma facilidad, se espantaba de cualquier cosa. Este significado desapareció incluso de los diccionarios hacia el 1400, pero persistió en el habla de Aragón hasta hoy.

He ahí el largo y sorprendente recorrido de una palabra que denomina una práctica que tiene un gran peso en nuestras costumbres; que se ha convertido en una institución cada vez más sólida. No la hemos inventado nosotros, por supuesto. Los griegos al regalo lo llamaban doron (dóron; Pan-dora = todos los dones); y los romanos, donum (don).



Artículo publicado en la edición de El Almanaque Nº 3055 Domingo 10 de Febrero de 2008

sábado, febrero 09, 2008

La Carta de la Tierra

¿Qué es la Carta de la Tierra?

La Carta de la Tierra es una síntesis de valores, principios y aspiraciones ampliamente compartidos por un número creciente de hombres y mujeres en todas las regiones del mundo. Los principios de la Carta de la Tierra reflejan consultas internacionales extensivas conducidas por un período de varios años. Estos principios también están basados en la ciencia contemporánea, las leyes internacionales y en lo más profundo de la filosofía y la religión. Borradores consecutivos de la Carta fueron circulados alrededor del mundo para obtener comentarios y debate por parte de organizaciones no gubernamentales, grupos comunitarios, sociedades profesionales y expertos internacionales en varios campos.

LA CARTA DE LA TIERRA

PREÁMBULO
Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

PRINCIPIOS I. RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA

1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad a. Reconocer que todos los seres son interdependientes y que toda forma de vida independientemente de su utilidad, tiene valor para los seres humanos. b. Afirmar la fe en la dignidad inherente a todos los seres humanos y en el potencial intelectual, artístico, ético y espiritual de la humanidad.

2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor. a. Aceptar que el derecho a poseer, administrar y utilizar los recursos naturales conduce hacia el deber de prevenir daños ambientales y proteger los derechos de las personas. b. Afirmar, que a mayor libertad, conocimiento y poder, se presenta una correspondiente responsabilidad por promover el bien común.

3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas a. Asegurar que las comunidades, a todo nivel, garanticen los derechos humanos y las libertades fundamentales y brinden a todos la oportunidad de desarrollar su pleno potencial. b. Promover la justicia social y económica, posibilitando que todos alcancen un modo de vida seguro y digno, pero ecológicamente responsable.

4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras. a. Reconocer que la libertad de acción de cada generación se encuentra condicionada por las necesidades de las generaciones futuras. b. Transmitir a las futuras generaciones valores, tradiciones e instituciones, que apoyen la prosperidad a largo plazo, de las comunidades humanas y ecológicas de la Tierra.

5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.

a. Adoptar, a todo nivel, planes de desarrollo sostenible y regulaciones que permitan incluir la conservación y la rehabilitación ambientales, como parte integral de todas las iniciativas de desarrollo.
b. Establecer y salvaguardar reservas viables para la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres y áreas marinas, de modo que tiendan a proteger los sistemas de soporte a la vida de la Tierra, para mantener la biodiversidad y preservar nuestra herencia natural.
c. Promover la recuperación de especies y ecosistemas en peligro.
d. Controlar y erradicar los organismos exógenos o genéticamente modificados, que sean dañinos para las especies autóctonas y el medio ambiente; y además, prevenir la introducción de tales organismos dañinos.
e. Manejar el uso de recursos renovables como el agua, la tierra, los productos forestales y la vida marina, de manera que no se excedan las posibilidades de regeneración y se proteja la salud de los ecosistemas.
f. Manejar la extracción y el uso de los recursos no renovables, tales como minerales y combustibles fósiles, de forma que se minimice su agotamiento y no se causen serios daños ambientales.

6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.
a. Tomar medidas para evitar la posibilidad de daños ambientales graves o irreversibles, aun cuando el conocimiento científico sea incompleto o inconcluso.
b. Imponer las pruebas respectivas y hacer que las partes responsables asuman las consecuencias de reparar el daño ambiental, principalmente para quienes argumenten que una actividad propuesta no causará ningún daño significativo.
c. Asegurar que la toma de decisiones contemple las consecuencias acumulativas, a largo término, indirectas, de larga distancia y globales de las actividades humanas.
d. Prevenir la contaminación de cualquier parte del medio ambiente y no permitir la acumulación de sustancias radioactivas, tóxicas u otras sustancias peligrosas. e. Evitar actividades militares que dañen el medio ambiente.

7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.

a. Reducir, reutilizar y reciclar los materiales usados en los sistemas de producción y consumo y asegurar que los desechos residuales puedan ser asimilados por los sistemas ecológicos.
b. Actuar con moderación y eficiencia al utilizar energía y tratar de depender cada vez más de los recursos de energía renovables, tales como la solar y eólica.
c. Promover el desarrollo, la adopción y la transferencia equitativa de tecnologías ambientalmente sanas.
d. Internalizar los costos ambientales y sociales totales de bienes y servicios en su precio de venta y posibilitar que los consumidores puedan identificar productos que cumplan con las más altas normas sociales y ambientales.
e. Asegurar el acceso universal al cuidado de la salud que fomente la salud reproductiva y la reproducción responsable.
f. Adoptar formas de vida que pongan énfasis en la calidad de vida y en la suficiencia material en un mundo finito.

8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido

a. Apoyar la cooperación internacional científica y técnica sobre sostenibilidad, con especial atención a las necesidades de las naciones en desarrollo.
b. Reconocer y preservar el conocimiento tradicional y la sabiduría espiritual en todas las culturas que contribuyen a la protección ambiental y al bienestar humano.
c. Asegurar que la información de vital importancia para la salud humana y la protección ambiental, incluyendo la información genética, esté disponible en el dominio público.


VISITA EL ALMANAQUE del MEDIO AMBIENTE - SALVEMOS EL PLANETA

DATOS E INFORMES

El IPCC, auspiciado por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ha involucrado durante los últimos seis años a unos 3.000 científicos de todo el mundo, cuyas conclusiones se plasman ahora en el cuarto informe que hace público este grupo.


Los datos del calentamiento global - Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático IPCC(PDF)
¿Qué es el efecto invernadero? - Instituto del Clima (en inglés)
Cambio climático: ¿y yo qué puedo hacer?

ENLACES

www. tierra.org http://www.wwf.es
Asociación Española de Ecología Terrestre http://www.aeet.org/
Fundación Global Nature http://www.infoecologia.com/


LIBROS MEDIO AMBIENTE - ECOLOGÍA 1 - 2 - 3

365 GESTOS PARA SALVAR EL PLANETA

de BORSEILLER, PHILIPPELUNWERG EDITORES, S.A. 2005 40.80€

Desde hace casi quince años, Philippe Bourseiller fotografía la naturaleza bajo todos sus ángulos: desde la erupción del volcán Pinatubo a los grandes desiertos de hielo y de arena, Bourseiller captura los colores insospechados y las luces irreales de nuestra tierra. Pero nuestros modos de vida contemporáneos amenazan esta frágil belleza. Para incitar a la mesura, Philippe Bourseiller asocia 365 fotografias a un gesto ecológico cotidiano.


Artículo publicado en la edición de El Almanaque Nº 3054 Sábado 9 de Febrero de 2008