domingo, febrero 03, 2008

La rebelión de los mitrados

LA VOZ DE LA CALLE

La rebelión de los mitrados

He leído La Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ante las elecciones generales del 2008.Es decir, he leído la Propaganda Electoral que hacen los Obispos Españoles, entre los que no sé si incluir a Federicojiménezlosantos, ante la inminencia de las elecciones generales del 9 de marzo del 2008. Son los 400 óbolos que ofrece la Iglesia para que la basca vote al PP, ya que consideran que sus intereses están mejor defendidos por Zaplana y Acebes que por Pepiño y María Teresa Fernández de la Vogue.

-No es propaganda electoral, querido hermeneuta torticero, es una Orientación moral, ética y profiláctica hacia el voto y, por el voto, hacia Dios, con parada y fonda en la Patria y el Rey, trilogía por la que murieron nuestros padres y que ahora recibiría el nombre de tripartito. Por cierto, hombre de fe morotumbada (que es otra forma de decir alicaída), no son 400 óbolos los ofrecidos en la Nota, ya que la Conferencia Episcopal no está constituida a imagen y semejanza del señor Zapaligero de Cascos, que es mundana, mala y perversa, es decir, laica y nihilista, sino que está hecha a imitación de Nuestro Señor Jesucristo, que es la segunda persona de la Santísima Trinidad Jiménez de Parga. Y no son 400 óbolos para cada español, sino apenas diez mandamientos para repartir entre todos, urbi et orbi, de manera que no quede nadie en España sin orientación votativa, siendo ello una obra de caridad, a la que estamos obligados, como vestir al desnudo o consolar al triste.

-¿Y por qué se han limitado a diez precisamente, por analogía, por mimetismo, por azar? ¿Volvemos a las Tablas de Daimiel, la mata ardiendo, la apertura de las aguas al paso franco de la Comitiva Episcopal, la conducción del rebaño hacia la Tierra Compro-metida? ¿A cómo se cotizan los óbolos en momentos de crisis vocacional? ¿Cuánto es en euros? ¿Cuál es su equivalencia en diezmos y primicias? ¿Esos diez mandamientos se resumen en dos, Mariano y Rajoy, que son puras elongaciones de José María Aznar y Escrivá de Balaguer? ¿Es cierto que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda? ¿Y si la izquierda te sale respondona y quiere quitarte las judías y las cristianas y los conciertos de los colegios en hora profesoral-religioso-económico-lectiva? ¿Estás en lo que te meto, Obispo mío, Señor de los anillos en otro tiempo besados hasta la baba de Babilonia, que era realmente mesopotámica y golfopérsica? ¿Por qué se besaban los anillos si es un gesto pagano, adorativo y humanamente humillatorio? ¿Son, tal vez, muchas preguntas y poco pertinentes para un ministro de Dios acostumbrado a la seda y a los aceites y a las vaselinas? ¿Las encerramos en una? Ama al prójimo como a ti mismo, comparte con él los alimentos que vamos a tomar y alviarás un tanto el peso y la figura, ese porte orondo de altas y viejas clerecías a las que, por suerte para el mundo, ya hace tiempo que se les ha pasado el arroz.


Deja la pompa y el jabón del mundanal ruido y sigue los caminos de la pobreza: seguro que encontrarás en ellos muchas bocas necesitadas. Dale de comer al hambriento, dale de beber al sediento, aunque éste sea un joven en noche de botellón, pero dile que por favor no conduzca y, si fuera necesario, llévalo a casa o quédate con él hasta que se le pasen los efectos de la cogorza ¿Discutible? Sí, sí, pero, no se trata precisamente de salvar vidas?


Respiro, Señor, y cierro, no vaya a ser que tenga usía la intención de hacer con este ciudadano de Escepcia (Murcia-Herzegovina), un prosélito de la palabra electoral, o sea un postulante volcado hacia un lugar concreto de las urnas, o un de-voto de a pie cuya circunstancia sea influenciable por la rebelión de los mitrados que tanto se resisten a perder el báculo y a apretarse en tres o cuatro agujeros consecutivos la hebilla del cinturón. Y el cíngulo, por supuesto.


Un abrazo


Addendas de cal y arena:

La de cal:
A pesar de lo dicho, quiero destacar este párrafo de la Nota de los Obispos, con el que es difícil no estar de acuerdo:“En este momento de la sociedad española, algunas situaciones concretas deben ser tenidas muy particularmente en cuenta. Nos parece que los inmigrantes necesitan especialmente atención y ayuda. Y, junto a los inmigrantes, los que no tienen trabajo, los que están solos, las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución, las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos, y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse”.

La de arena:
Simili modo, destaco este otro párrafo que, como ha dicho en acertada expresión el periodista Fernando González Urbaneja, es “anfibológico”. A lo que yo añadiría que a lo mejor es un híbrido de empirismo y racionalismo, pasado por el cedazo de la vieja escolástica de Santo Tomás. Yo no sé si esta doctrina puede alumbrar con garantías el camino de las papeletas en las elecciones del 2008. Con semejante claridad, a mí me da la impresión de que los orientados tendrán que votar a ciegas. Éste es el párrafo aludido:“No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo”.

Mariano Estrada

www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, febrero 02, 2008

LA CANDELARIA

LA CANDELARIA

Cuanto más a fondo nos metemos en los calendarios, con mayor claridad vemos que su principal objetivo no era marcar los días sino las celebraciones, en tanto en cuanto son el soporte de creencias que a su vez están al servicio de las buenas costumbres.

Así que si queremos conocernos, si estamos interesados en saber de dónde venimos (y ojalá que también a dónde vamos) deberemos dejarnos llevar por el celendario y detenernos en sus grandes fiestas. Y la del 2 de febrero lo era, y grande. Cerraba el dilatadísimo ciclo de la Navidad, que empezaba el 8 de diciembre, con la fiesta de la Purísima y acababa con la fiesta de la Purificación de María en el templo. ¿Es casualidad que tanto la puerta de entrada de las Navidades como su puerta de salida coincidan en el mismo concepto? Respecto a la fiesta de la Inmaculada es razonable dudar, pues es de muy reciente incorporación al calendario.

La fiesta de la Candelaria, en cambio, es tan antigua que con buen fundamento se cree que es la conversión al cristianismo de una fiesta pagana de purificación. Por la enorme variedad de tradiciones que giran en torno a esta fiesta, y que con seguridad no nacieron todas con ella, se diría más bien que se trata de una fiesta del tiempo, que debían tener de una u otra forma todas las culturas, y que se aglutinaron en la fiesta de la Candelaria.

Llama la atención que siendo esta fiesta de purificación, haya escorado hacia la luz, hasta prevalecer incluso la denominación que hace referencia a la luz, sobre la que se refiere a los ritos de purificación. Si tenemos en cuenta que hace tan sólo un siglo las candelas eran uno de los más habituales medios de iluminación en las casas, comprenderemos cómo pudo prevalecer la luz en estas fiestas.

El caso es que en la misa de la Candelaria se bendecían velas de varios colores, cada color para un uso, y se repartían a los fieles. Al tratarse de velas bendecidas, no se empleaban para el consumo, sino que se reservaban para usos de carácter religioso. Se empleaban para prevenirse de los rayos y del granizo en las tormentas, para ahuyentar a las brujas y los malos espíritus, para proteger a la familia de las enfermedades, y también a los rebaños y animales de labranza.


La vela blanca se empleaba para las ceremonias religiosas: la procesión del mismo día de la Candelaria, la Semana Santa, etc. La amarilla, para los funerales y para iluminar durante la extremaunción a los moribundos. En algunos casos las velas las daba la iglesia, proporcionadas por cofradías que se ocupaban del culto a la Virgen de la Candelaria. En otros casos, era el ayuntamiento el que corría con el gasto, y en otros finalmente los mismos fieles tenían su propia fabricación de velas y las llevaban a bendecir a la iglesia. Esto en cuanto a los ritos y usos relacionados con la luz.

Ni que decir tiene, que no eran en absoluto ajenos a la idea de purificación: para las mujeres embarazadas, las que acababan de dar a luz y las que deseaban descendencia, esta festividad tenía una especial significación, y en torno a ella se desarrollaron curiosas tradiciones.
La luz de las velas benditas jugaba un papel importante en la felicidad de los partos y en las oraciones para conseguir marido o para quedar embarazadas.


De ahí que en algunos lugares la fiesta de la Candelaria, que era la primera “media fiesta” del año (no era de precepto) se consideraba exclusivamente de mujeres, por lo que no permitían asistir a los hombres (esto vuelve a recordarnos las lupercales romanas).

En otros lugares, finalmente, se hacía la procesión de la candelaria por los campos. Y según que el viento hubiese apagado muchas o pocas velas, se calculaba si el año sería próspero o escaso. En cuanto a su carácter de cierre de la Navidad, en este día se cantaban los últimos villancicos ante el pesebre, que ese mismo día se desmontaba, y se comían los últimos turrones, barquillos y demás dulces especiales de la Navidad: a partir de este día se consideraba totalmente fuera de lugar las músicas, los adornos y los dulces de navidad; se había entrado en una nueva fase litúrgica.


Hoy se han perdido totalmente estas tradiciones: las fiestas navideñas se acaban justo el día de Reyes o como mucho el siguiente. Y a partir de ahí entramos en el ciclo litúrgico de las rebajas.

Artículo publicado en la edición de El Almanaque Nº 3047 Sábado 2 de Febrero de 2008